Antiguamente los camafeos servían para llevar a alguien muy querido cerca del pecho, junto al corazón. El perfil esculpido en ágata de una abuela que nos hacía galletas de gengibre, el rostro querido de una madre...
Ahora la tela, el color, la calidez de las texturas han convertido estos rostros de nácar en estáticas fotos llenas de sentimientos plasmados en tela, de miradas llenas de expresión, de un poquito de amor.
Ahora la tela, el color, la calidez de las texturas han convertido estos rostros de nácar en estáticas fotos llenas de sentimientos plasmados en tela, de miradas llenas de expresión, de un poquito de amor.










